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Uno de los principales retos de los estudiantes de formación profesional de cualquier tipo, es encontrar un empleo coherente con aquello que han estudiado, que tenga un horario asequible y que proporcione una buena estabilidad económica. ¿Te parece difícil encontrarlo?

Si hacemos una revisión de las ofertas de trabajo que encontramos en los portales de empleo más demandados, observaremos que la mayoría de las empresas buscan personal que presente un título que demuestre su “saber”, una experiencia profesional que acredite su “saber hacer”, y una serie de requisitos tales como el dominio de idiomas e informática, que prueben la adaptabilidad de la persona a las diversas situaciones y tareas que pueda encontrar en el trabajo. Pero además, ya no solo vale con tener todos los títulos habidos y por haber, sino que, se espera de las personas que sean participativas y tengan habilidades sociales y emocionales (saber estar) al tiempo que tengan una serie de competencias y valores personales que puedan ser positivos para la empresa (saber ser).

Ahora bien, ¿qué pasa cuando una persona que ha trabajado toda su vida en la misma empresa, repentinamente se queda sin empleo? A simple vista, le parecerá imposible cumplir con todos estos requisitos y, probablemente deje de enviar su currículum a muchas de las empresas que vea en estos portales, ya que considerará que su perfil no encaja con las peticiones de la oferta. Sin embargo, esta misma persona, con ayuda de un buen proceso de orientación profesional podría darse cuenta de todo aquello que realmente posee y no ha estado valorando hasta el momento.

La orientación profesional supone una exploración sobre los objetivos que poseemos y la planificación de las acciones que debemos llevar a cabo para conseguirlos, lo que implica valorar qué hemos hecho hasta el momento, qué habilidades presentamos, cuáles hemos demostrado con ello y cuáles necesitamos pulir, mejorar o introducir para completar nuestro perfil. Probablemente, la persona de la que hablábamos es una buenísima comunicadora pero no se lo ha planteado hasta el momento, ya que no lo ha necesitado nunca, quizás tiene conocimientos de las redes porque las utiliza de manera personal, pero al no haberlo aplicado laboralmente no lo ha reflejado en su currículum.

La manera en la que presentamos nuestro perfil, ya sea en la redacción del currículum, en los portales de empleo o en las propias redes influirá sobre la continuidad de nuestra candidatura en los procesos de selección. Pero, dependiendo de nuestra situación personal, no solo estaremos preocupados por cumplir con las expectativas de la empresa, sino que además, nos interesa que las empresas cumplan con las nuestras, como son el horario que deseamos y un sueldo acorde con nuestras necesidades. Por este motivo, es de vital importancia valorar cuáles son nuestras metas, qué debemos hacer para alcanzarlas y dónde y cómo las hemos estado buscando. De manera que, si aún no tienes claro si recurrir a la orientación profesional, te planteo la siguiente pregunta:

¿Realmente no hay trabajo de lo tuyo o quizás habría que probar otro método para encontrarlo? Si esta pregunta te plantea dudas, desde el  Departamento de Orientación de Beta podemos ayudarte.

Raquel Cea Martínez- Coordinadora Orientación Profesional y Pedagogía de Beta

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