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Si bien las habilidades técnicas o “hard skills” son necesarias para desempeñar determinadas funciones o tareas dentro de una organización, las “soft skills” o habilidades blandas son las que marcan la diferencia dentro de un equipo.

¿Eres un profesor titulado y nativo de Inglés?  Sin duda conseguirás que te contraten para impartir clases. Pero, ¿eres capaz de aprender nuevos sistemas de trabajo, compartir clase con otros compañeros o tener empatía con tu alumnado? Aquí reside la clave para que siempre cuenten contigo en su equipo.

La flexibilidad, cooperación o empatía son algunas de las habilidades más demandadas por las empresas.

¡Veamos alguna más!

Adaptación al cambio

Siguiendo en la línea de la flexibilidad podríamos incluir la adaptación rápida a los cambios.

Cuando hay un nuevo sistema de trabajo, cambio en la organización o incorporación de nuevas tareas, se valora positivamente que el equipo abrace el cambio y lo incorpore en el menor tiempo posible en su día a día.

Es muy desgastante para una organización tener equipos no alineados con las nuevas propuestas, que cuestionan cualquier cambio o que no son capaces de aprender una nueva forma de trabajar más ágil. Se traduce en coste de tiempo y en aumento de rotación de equipos ya que los equipos que no son capaces de adaptarse rápidamente terminan abandonando su puesto de trabajo. Ya lo decía Charles Darwin; “Las especies que sobreviven no son las más fuertes, sino aquellas que se adaptan mejor al cambio”

Trabajo en equipo y cooperación

Cuando en un departamento hay una comunicación fluida y trabajo en equipo, cualquier proyecto se realiza en tiempo, sin que los plazos de entrega sean un estresor disfrutando, además, del proceso de ejecución. ¿Y qué es trabajo en equipo y cooperación?; es formar parte de un equipo enfocado en un objetivo común, con tareas y funciones distribuidas pero que cualquier persona del equipo es capaz de trabajar mano a mano con quien esté retrasando la entrega del proyecto.

En una organización, cuando un grupo de personas trabajan por el mismo objetivo, nos encontramos con un equipo. Cuando cada persona trabaja en su área pidiendo ayuda cuando lo necesita, nos encontramos con un grupo de personas que trabajan en una misma empresa que se ayudan mutuamente, pero no con un equipo que coopera.

Gestión del tiempo

Siguiendo con el trabajo en equipo, tiene especial importancia cómo gestionamos nuestro tiempo en el trabajo. Trabajar más no es sinónimo de trabajar mejor.

Gestionar bien nuestro tiempo es la clave para entregar en plazo las tareas, reducir los niveles de estrés y mejorar una vez más el clima laboral de cualquier organización.

Por tanto, tener equipos que sean capaces de gestionar su tiempo de forma eficiente mejora indirectamente el clima laboral de la empresa, siendo una de las soft skills más valoradas y en las que más entrenamiento/formación se dedica.

Pensamiento crítico y autonomía

Por último, hablaremos del pensamiento crítico, autonomía o ser resolutivo/a.

Tras una formación previa, explicación o comunicación de un proyecto a realizar, se valora positivamente que la persona del equipo lleve a cabo dicho proyecto sea capaz de encontrar soluciones a los imprevistos que puedan surgir o de mejorar el proceso. En definitiva, se valora la aportación de nuevas ideas, la creatividad, autonomía y la resolución de imprevistos. Cada vez más, se prescinde de equipos que preguntan al detalle cómo realizar sus funciones y que frente a un imprevisto se bloquean sin saber cómo continuar.

Las “soft skills” más demandadas por las empresas tienen algo en común. Todas ellas forman parte de la personalidad de cada miembro del equipo, son particulares y personales y además se pueden entrenar y potenciar con la finalidad de tener equipos alineados con la cultura de la empresa, equipos más satisfechos y por lo tanto más felices.

¿Añadirías alguna más?

Susana Medina- Resp. Del Departamento de Personas de Beta

 

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