21
OCT
2015

Igualdad, diversidad = rentabilidad

La mujer, esa figura humana que desde los principios de su existencia está trabajando por conseguir su visibilización y un trato igualitario en la sociedad en la que vive, sigue luchando a día de hoy por ser considerada como mujer y profesional.

Siglo XXI y seguimos caminando por el mismo sendero, el de la defensa de nuestra valía, de nuestros derechos, de la igualdad. Que la mujer merece un trato igualitario no es grito de unas voces alejadas y dispersas, es el mensaje compartido de personas e instituciones que estudian las causas y consecuencias que ésta tendencia dispar en el trato de género están provocando.

Si bien entendemos que este hecho afecta al funcionamiento de la sociedad en todos sus ámbitos, aquí tratamos los que a economía se refiere.

Un Informe del Fondo Monetario Internacional (FMI) constata los beneficios que tendrían las economías mundiales con un participación equitativa de mujeres y hombres en el mercado de trabajo. El informe concluye que “Hay que ampliar evidencias que demuestran que si las mujeres pudieran desarrollar todo su potencial en el mercado laboral habría significativas ganancias macroeconómicas”.

Por su parte, el informe de la Consultora Catalyst  realizado sobre las 500 mayores empresas del mundo determina que “las empresas con mayor número de mujeres en sus puestos de dirección obtienen mejores resultados económicos en general”.

La Cámara de Comercio de Barcelona, en su estudio  “El impacto económico de la pérdida de talento femenino” cuantificaba económicamente la pérdida de talento femenino y llegaba a la siguiente conclusión: “Hoy, las mujeres tienen menos fracaso escolar, representan la mayoría en la universidad y también son la mayoría de titulados superiores. Mayoritariamente tienen los mejores expedientes académicos y representan más del 60% de los ganadores de oposiciones, pero siguen teniendo menos oportunidades y son más penalizadas a la hora de ser madres y conciliar. La pérdida de todo este caudal de talento femenino representa el 0,5% del PIB catalán”.

Estos escritos demuestran que la eliminación de la desigualdad conseguiría un resultado económico importante, una mejora en la utilización de los recursos humanos (50% de la población mundial activa somos mujeres) y también que la incorporación de la mujer al mercado laboral en igualdad de condiciones paliaría las deficiencias que todas las sociedades más industrializadas tiene por el envejecimiento de la población activa.

La lucha por eliminar la discriminación en el trabajo ha sido histórica y continua siendo una de las constantes reivindicaciones de las mujeres demostrando que las diferencias en la división del trabajo existentes nos limitan. Estas limitaciones se basan en prácticas sociales, estereotipos culturales y creencias que no tiene ninguna base científica que justifique tal discriminación.

La discriminación por género en el trabajo es una violación sistemática de los derechos humanos. La fuerza de trabajo de la mujer es necesaria para el desarrollo económico, social y humano, por lo que protegerla nos beneficia a tod@s.

Hoy prescindir del talento femenino es un lujo que ninguna empresa debe permitirse si desea tener un futuro sostenible y humano.Las empresas debemos integrar a las mujeres no por una cuestión de ética o de estética, sino por actuar de forma inteligente y productiva.

Mujeres y hombres deben de tener las mismas oportunidades y responsabilidades, los mismos recursos, para que así la igualdad sea una realidad.

mam

Victoria Miguel Sanfelix

Socia-directora de Beta Formación

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